De acuerdo a las
declaraciones de testigos del pueblo de Laroya, en verano de 1945, una serie de
extraños fenómenos esparcieron el desconcierto
entre sus habitantes, se trataba de incendios inexplicables a los que llamaron
"Los fuegos de Laroya".
Ubicado a una altitud de 860
metros sobre el nivel del mar, a 75
kilómetros de la capital de la provincia de Almería, en Andalucía, y con una
superficie territorial de 21 km2, se encuentra el municipio Español de Laroya.
El día 16 de junio de 1945, en
el pueblo de Laroya, en el cortijo Franco, varios montículos de
trigo empezaron a arder sin motivo aparente, al mismo tiempo que, en
las tierras del cortijo Pitango, las prendas de una niña se ardían en llamas, y
se salvaba de morir quemada gracias a la presencia de algunos jornaleros que, asombrados por lo que veían, actuaron de
inmediato para evitarlo. Tras dar aviso a las autoridades, una cuadrilla de la
guardia civil se presentó en el lugar para tomar conocimiento de los hechos,
sin embargo, no pudieron explicar el origen de los súbitos fuegos. Hacía apenas seis años que había terminado la
sangrienta guerra civil española y muchos llegaron a pensar que había caído una
maldición sobre el pueblo.
Los extraños sucesos
continuaron ante el temor e incertidumbre de los habitantes del pequeño poblado,
quienes eran testigos de súbitos incendios que aparecían, por aquí y por allá,
repentinamente sin que hubiese una causa explicable, como en el cortijo de
Estella, con los guardias civiles ahí presentes, atestiguando como se prendía
todo lo que ahí había, de la misma forma, se produjeron nuevos incendios en el
cortijo del Cerrajero y en el de Gabriel Martínez, lo que provocó incalculables
daños materiales.
Durante las siguientes
semanas, se reportaron más de trescientos fuegos fortuitos en el pueblo,
en
los cuales, según testigos presenciales antes de producirse los incendios, en
el lugar había una extraña niebla o fuerte luminosidad y durante la combustión
se percibía un intenso olor a azufre.
La cantidad de incendios era
tal, que según narraciones de la época,
el sacerdote del pueblo tenía que pasar todo el día tocando las campanas, en señal
de aviso de fuego, para que la población acudiese en apoyo, pues cuando apagaban uno,
otro aparecía de la nada en otro sitio, provocando pánico en la población.
Tras difundirse el extraño
fenómeno, especialistas y grandes instituciones
científicas de todas partes de España llegaron al pueblo Andaluz, para intervenir en
las investigaciones. Entre ellas el Centro Geofísico del Consejo Superior de
Investigaciones Científicas, el meteorólogo
Román Samaniegos, el Instituto Sismológico de Almería, y el Servicio de
Magnetismo y Electricidad Terrestre del Instituto Geográfico y Catastral.
Uno de los varios estudios
que tenían por objetivo poder esclarecer el origen de los misteriosos fuegos
espontáneos, era comprobar si ceniza incandescente podía ser la causa, ya
que dada la cercanía del volcán Etna, en Italia, debían descartar que se
tratase de las cenizas del volcán, que aún encendidas, pudiesen ser la causa de
los incendios (hipótesis que, tras los estudios, fue totalmente descartada)
El director del Instituto Nacional
de Geofísica, el Sr. García Sillériz, declaraba al diario ABC, que se trataba de descargas
eléctricas conocidas como Fuegos de San Telmo.
"Los fenómenos ocurridos en el pueblo de Laroya, son conocidos desde la más remota antigüedad con el nombre de Fuegos de San Telmo, que los romanos observaban en las puntas de sus lanzas, y los marinos en lo alto de sus mástiles; y que no son otra cosa que una gran cantidad de electricidad atmosférica sin la potencia necesaria para producir un rayo.Es decir, que puede compararse a un rayo que no llega a ser visible, y al saltar esta descarga a un cuerpo poco conductor de la electricidad, por ejemplo, una prenda de vestir, su resistencia es tan grande al paso de la corriente, que produce la combustión.El procedimiento para evitar estos daños en cosas o personas, es el de protegerlas con pararrayos. El fenómeno en muy común en lo alto de las montañas".- Sr. García Sillériz
Fuente: Diario ABC
Durante el verano, el
extraño fenómeno siguió ocurriendo, quemando
sin explicación alguna, campos enteros, objetos y diversas pertenencias
de los campesinos. El 7 de Julio, casi un mes después de los primeros reportes,
el diario ABC publica:
"Nuevos casos de incendios espontáneos se han producido en algunos cortijos del pueblo de Laroya. Las llamas son de color rojo verdoso y de poca intensidad, por lo que son fácilmente apagadas. Se ha observado, al echar haces de cebada ardiendo en una balsa, que el fuego toma más incremento, lo mismo que sucede con los incendios de gasolina. Se cree que salen de la tierra los vapores que producen el fuego. Sin embargo, se ha registrado un conato de incendio en una habitación interior, cerrada, por lo que es inexplicable el fenómeno. En la barriada de Estella, de aquel término municipal, se produjeron, a la misma hora, tres conatos de incendio en la techumbre de un edificio"
Finalmente, el 30 de junio
de 1945, expertos en diferentes especialidades, concluyeron que los fenómenos
de combustión no habían sido provocados por actividad volcánica, ni por
alteraciones de origen Geológico que
hayan provocado gases inflamables o material ardiente. De igual modo, no fue
encontrada una causa interna o externa en el terreno que los provocara. Tampoco
encontraron que la causa de los incendios se debiera a fenómenos atmosféricos o
electricidad en la atmósfera, ni a radiación solar. Los especialistas, también
descartaron por completo que los siniestros hubiesen sido provocados por el
hombre. El extraño fenómeno cesó después del verano, sin embargo, no hubo, ni
existe una explicación concluyente de investigadores y científicos, que
esclarezcan el origen de los misteriosos, fuegos, y al día de hoy, sigue siendo
un misterio aún por resolver.
En 1946, se publicó un
informe de los hechos ocurridos en el
pueblo, al que le dieron el nombre de "Los fenómenos de Laroya"
Varias son las hipótesis
paranormales que surgieron a raíz de ese inexplicable fenómeno, según algunos
testigos, en el pueblo, al tiempo que ocurrían esos misteriosos incendios, era
vista una figura extraña, algo así como un "niño" de talla pequeña y aspecto
cadavérico, que parecía suspendido en el aire, y que apenas mostraba algún tipo
de movimiento, y al cual le atribuían el
fenómeno. Se cuenta también, la popular leyenda de la maldición del moro Jamá,
leyenda para la cual no existe un registro que sirva de fundamento que certifique
esa folclórica creencia. Otros relatos afirman que antes de que se iniciara un
incendio, podían verse bolas de luz, blancas y azules, que aparecían
repentinamente en la oscuridad de la noche.
Hoy, Juanma y yo, Connie, hemos acordado terminar el artículo citando al
poeta Romano Virgilio.
"Feliz el que ha
llegado a conocer la causa de las cosas"
Sigma Investigación
Paranormal
Fuentes
http://www.elalmeria.es/almeria/fuegos-LAROYA_0_338067070.html
http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1945/07/12/013.html
http://tourismalmeria.blogspot.mx/2012/09/los-misteriosos-fuegos-de-laroya.html
https://es.wikipedia.org/wiki/Fuegos_de_Laroya




