El Fuego de San Telmo o
Fuego de Santelmo, es quizás, uno de los fenómenos naturales eléctricos menos
conocidos y menos frecuentes. Se trata de un fenómeno óptico y eléctrico en el
cual un material emite un resplandor en respuesta
a una corriente eléctrica que fluye a través de él, causada por la ionización del
aire dentro del campo eléctrico que originan las tormentas eléctricas. A pesar de
su nombre, no es ni fuego, ni rayo, sino plasma.
Durante la conquista de
América, los marineros Españoles lo
consideraban una señal de buen augurio; Sin embargo, otros marineros, quienes habían
observado este fenómeno desde la antigüedad, relacionaban su aparición con un
mal presagio, tomando su nombre del patrono de los marineros San Erasmo de
Formia (Sanct’ Elmo).
Muchos tripulantes de navíos
en alta mar, afirman
haber sido testigos de la aparición de lenguas de fuego que danzaban sobre los mástiles de los barcos durante ciertas
tormentas; y por si fuera poco, sufrían de alteraciones de la brújula, lo que
alteraba aún más la percepción de los marineros. Estos fuegos de San Telmo,
servían a los marinos para pronosticar la caída de un rayo en el barco, pues
suele precederlos. Ya en el año 1749, Benjamin Franklin observó que es de naturaleza eléctrica.
Es frecuente observar el
fuego de San Telmo en los mástiles de los barcos, especialmente durante las
tormentas eléctricas en el mar, apareciendo como una luminiscencia de tono
blanco, verdoso y azulado, y en otras ocasiones con aspecto de fuego,
formándose en altas y puntiagudas estructuras como mástiles, ápices, y chimeneas.
También es posible observarlos en las puntas de los cuernos del ganado durante
las tormentas eléctricas, en los objetos afilados en mitad de un tornado, en
aviones y dirigibles, siendo en estos últimos, algo demasiado riesgoso, ya que
los dirigibles eran cargados con gas hidrógeno, un gas muy inflamable, y
corrían el riesgo de incendiarse, justo como ocurrió con el dirigible Hindenburg
el 6 de mayo de 1937, en Nueva Jersey, donde murieron 36 personas.
En la Grecia antigua, a la
aparición de un fuego de San Telmo, se le daba el nombre de Helena, por su
significado literal: "antorcha", y cuando se veían dos juntos, se les llamaban Cástor y
Pólux. Los marineros Galeses se referían a este fenómeno como anwyll y ysbryd,
cirios de los espíritus, o velas del santo fantasma o San David. Para los rusos
eran las luces de San Nicolás o San Pedro.
Sigma Investigación Paranormal
Fuentes
https://www.meteorologiaenred.com/el-fuego-de-san-telmo-que-es.html
https://science.howstuffworks.com/nature/climate-weather/atmospheric/st-elmo-fire.htm
https://www.britannica.com/science/Saint-Elmos-fire



